Los elementos de la comunicación
Los elementos de la comunicación son el receptor, emisor, mensaje, contexto, código y canal. Además, hay que tener en cuenta que en la comunicación se puede dar un «ruido», por lo que algunos autores añaden este séptimo elemento. El ruido es cualquier factor que impide que el mensaje llegue correctamente a su receptor. Es decir, cualquier cosa que obstaculice la recepción, interpretación y respuesta al mensaje. El ruido puede ser interno o externo.
El proceso de comunicación es dinámico, continuo, irreversible y contextual. No es posible participar en ningún elemento del proceso sin reconocer la existencia y el funcionamiento de los otros elementos. La palabra comunicación proviene del latín “communicare”, que es “compartir algo o colocarlo en común”. Comunicarse es compartir información entre las personas para intercambiar significados que son comunes entre ellas y a su vez poder compartirlo con las demás y así poder relacionarse. Si la comunicación se da a través del lenguaje hablado o escrito, es verbal.
Si se da por medio de símbolos, señas, gestos, sonidos, etc., es no verbal. Estas interacciones, se realizan mediante una serie de pasos, para transmitir un mensaje y que éste se logre comprender. Así, el emisor codifica un mensaje, para transmitirlo a un receptor mediante un canal, rodeado por un contexto que ayuda a entender la información. Repasemos ahora cada elemento de la comunicación y sus características: Durante el proceso de comunicación intervienen varios factores que deben cumplir ciertas funciones para que el intercambio de la información sea exitoso.
Dichos elementos son:
Emisor. Se define al emisor como el sujeto o fuente que comparte la información o mensaje. Este sujeto puede ser un ente animado o inanimado, ya que la única cualidad que necesita para transmitir un mensaje es la capacidad de suministrar algún tipo de información al receptor valiéndose del uso de un canal.
Receptor. Se entiende por receptor al individuo o artefacto encargado de recibir el mensaje compartido por el emisor. Es la persona, ser o máquina que descodifica o recibe el mensaje. El receptor es el responsable de decodificar el mensaje enviado por el emisor.
Este mensaje únicamente podrá ser entendido si el emisor y el receptor comparten el mismo marco de referencia, contexto o códigos.
Mensaje.
El mensaje es definido como la información que se pretende comunicar entre el emisor y el receptor. Presenta ideas, sentimientos o datos que el emisor codifica y el receptor debe decodificar para que el proceso de comunicación sea exitoso.
Contexto.
Es el entorno que rodea al emisor y al receptor, es decir, el ambiente donde se realiza el intercambio de información. El contexto puede ser cualquier lugar común al emisor y al receptor.
Las condiciones del mismo harán más fácil o difícil el proceso de comunicación.
Código.
Son los signos y normas que al combinarlos estructuran el mensaje; el lenguaje hablado o escrito, sonidos, símbolos, señas, avisos, etc. El código se crea a partir de un proceso de codificación. Durante este proceso el mensaje es construido, teniendo en cuenta los elementos comunes para emisor y receptor que hacen posible el proceso de comunicación. El código debe pasar por un proceso de decodificación para ser entendido.
Durante este proceso, el receptor debe extraer el código del mensaje entregado por el emisor, interpretando su significado. El proceso de comunicación únicamente puede ser exitoso cuando el emisor y el receptor comparten el mismo código. Es así como se entiende que las personas tendrán más éxito en el proceso de comunicación, en la medida en la que puedan comprender el código inscrito en un mensaje.
Canal.
El canal es definido como el medio por el cual es transmitido un mensaje. La información siempre requiere viajar por un canal para ser emitida o recibida.
Existen diferentes tipos de canales: personales, impersonales, verbales, no verbales, escritos, entre otros. Los canales más comúnmente utilizados son el papel, la televisión, los medios digitales, y la radio, entre otros.
Ruido.
Se entiende por ruido a cualquier señal que interfiere con la transmisión regular de un mensaje entre emisor y receptor. Como se ha explicado al comienzo del artículo, el ruido es cualquier factor que impide que el mensaje llegue correctamente al receptor. El ruido puede ser causado por diversos factores.
Los más comunes son fallas en componentes electrónicos e interferencias de señales que vienen del exterior. En este sentido, una persona que interfiere en una conversación entre dos personas, puede ser considerada como ruido, ya que es un agente externo que está interrumpiendo el proceso de transmisión de un mensaje. El ruido aumenta considerablemente las probabilidades de que un mensaje no sea transmitido de forma exitosa.
Es el causante de que muchos canales hayan sido perfeccionados a lo largo del tiempo, con el objetivo de garantizar que los mensajes puedan ser transmitidos entre el emisor y el receptor.
Retroalimentación.
La retroalimentación es la respuesta que el receptor da al emisor después de haber recibido un mensaje de manera exitosa.
Es el elemento que permite que una conversación sea fluida entre dos o más partes. El emisor siempre cambiará el mensaje de acuerdo a la retroalimentación que reciba por parte del receptor.
Ejemplos de elementos de la comunicación
Ejemplo 1
Entra la profesora al salón de clases, saluda a los estudiantes y les dice:
- Hoy habrá una evaluación sobre la comunicación, así que saquen una hoja para anotar las preguntas, ¡espero que hayan estudiado! Los estudiantes se asombran. Emisor: la profesora; Receptor: los estudiantes; Mensaje: habrá evaluación sobre la comunicación; Código: palabras, lenguaje verbal; Canal: el aire; Contexto: un salón de clases.
Ejemplo 2
Tres amigas se encuentran perdidas en el campo a orillas de un lago y de pronto observan en el cielo que se acerca un helicóptero a rescatarlas, comienzan a saltar, hacer gestos con las manos para que las vean y atraer su atención. Emisor: las tres amigas; Receptor: los rescatistas; Mensaje: ¡Auxilio! aquí estamos; Código: gestos, lenguaje no verbal; Canal: la luz; Contexto: el campo.
Ejemplo 3
En un juego de fútbol a orillas del mar, se realiza una jugada y cae un jugador, el árbitro pita y señala a la cancha contraria. Emisor: el árbitro; Receptor: los jugadores; Mensaje: falta, tiro libre hacia la otra cancha; Código: pito, gestos, lenguaje no verbal; Canal: el aire, la luz; Contexto: el campo de fútbol.
Ejemplo 4
Un señor realiza un pago en un restaurante con su tarjeta de crédito, el cajero procesa el pago mediante un punto de venta o equipo electrónico; posteriormente el señor ha recibido una confirmación del pago realizado a su celular. Emisor: punto de venta o equipo electrónico del restaurante; Receptor: ordenador del banco; Mensaje: confirmación de pago; Código: escritura, datos, lenguaje verbal; Canal: punto de venta, ordenador; Contexto: restaurante.
Ejemplo 5
El instituto, para dar la bienvenida a los nuevos estudiantes, pide a los profesores guías que les proyecten una presentación con las normas, materias, horarios y planes de evaluación. Emisor: el tecnológico; Receptor: los nuevos estudiantes; Mensaje: las normas, materias, horarios y planes de evaluación; Código: escritura, lenguaje verbal; Canal: el ordenador, la pantalla; Contexto: aula de clases.
Ejemplo 6
Una niña en situación de pobreza se encuentra en la calles pidiendo dinero, para lo cual elaboró un cartel.
Emisor: la niña; Receptor: grupo de personas que lean el cartel; Mensaje: sin plata no tengo derecho a soñar; Código: escritura, lenguaje verbal; Canal: el papel; Contexto: las calles de la ciudad.
Ejemplo 7
Una joven estudiante está comprando unos libros, toma el teléfono para consultar al banco el saldo de su cuenta de ahorros y verificar si le alcanza el dinero para pagar con su tarjeta. Emisor: la joven estudiante; Receptor: banco; Mensaje: consultar saldo disponible en cuenta de ahorros; Código: escritura, datos, lenguaje verbal; Canal: el teléfono celular, ordenador; Contexto: una librería.
Ejemplo 8
Una niña está con su madre sentada en el parque, cuando de pronto la niña comienza a llorar y grita muy fuerte. Su mamá se levanta y le busca su biberón, la niña lo toma rápidamente y deja de llorar.
Emisor: la niña; Receptor: la madre; Mensaje: tengo mucha hambre, apresúrate; Código: gestos y ruido, lenguaje no verbal; Canal: el aire, la luz; Contexto: el parque.
Ejemplo 9
Un vehículo circula a alta velocidad y antes de llegar a una esquina el semáforo cambia de luz, por lo que el vehículo se detiene. Emisor: semáforo (máquina); Receptor: el conductor del vehículo; Mensaje: stop; Código: señal (luz roja) lenguaje no verbal; Canal: la luz; Contexto: Avenida.
Ejemplo 10
Un conductor viaja por una autopista, de pronto escucha una sirena detrás de su vehículo, es una ambulancia y cede de inmediato el paso. Emisor: la ambulancia Receptor: el chófer del vehículo Mensaje: ceda el paso; Código: sonido (sirena) lenguaje no verbal; Canal: el aire; Contexto: autopista.
Ejemplo 11
Un empresario se encuentra en su oficina leyendo las noticias de economía en un diario internacional. Emisor: el diario; Receptor: el empresario; Mensaje: noticias de economía; Código: escritura, lenguaje verbal; Canal: el papel; Contexto: oficina.
Qué es la comunicación asertiva
La comunicación asertiva consiste en la capacidad de expresar sentimientos, ideas u opiniones de manera confiada, reduciendo la posibilidad de generar un conflicto. Implica, entre otras cosas, la habilidad para expresarte sin dejar que intervengan juicios o preconcepciones sobre las personas o hechos. Asimismo, requiere un profundo respeto por las personas con las que se comunica y establecer que tú también esperas ser respetado.
Lo contrario a un estilo de comunicación asertiva sería una persona que evita el conflicto a cualquier precio, tratando de tranquilizar a los demás y expresándose con distintas continúas de temor o ansiedad. Si la posibilidad de externar sus sentimientos, pensamientos o creencias y, en caso de lograr expresarlos, se siente culpable o con resentimiento.
También existe un estilo de comunicación agresiva en donde las expresiones se enfocan principalmente en dañar o lastimar a la otra persona en lugar de abordar el tema central de interés. Por ejemplo, mostrándose rígido, culpando a los demás, reaccionando exageradamente, emitiendo críticas constantes, no reconociendo sus errores e insultando o ridiculizando a su interlocutor. Por ello, la asertividad implica comunicarse a favor de nuestros derechos sin pisotear los derechos de los demás, capacidad para pedir favores, expresar sentimientos positivos y negativos, así como para decirlo sin experimentar sentimientos de culpa. Analiza tu manera de comunicarte y mejora tu habilidad para comunicarte de manera asertiva.
La importancia del lenguaje y la comunicación.
Los seres humanos nacemos con la capacidad de comunicarnos debido a que compartimos características similares, pero para desarrollar estas características, requerimos del proceso de socialización. Lo que nos permite adquirir habilidades para adaptarnos a través de la convivencia y la adquisición del lenguaje. Es así como vamos construyendo nuestra identidad, es decir, definimos nuestros gustos, creencias y valores. Realizamos una analogía para comprender cómo funciona el proceso de socialización en nuestra vida.
Imagínate que estás realizando una pintura. Lo primero que necesitamos para pintar es un lienzo, el cual no podemos entender cómo la cultura y las enmarcaciones ya que sin él y en solo la pintura no se podría desarrollar de la misma manera. Pasa con nosotros y las características del país o lugar en el que crecemos. Ahora que tenemos el lienzo, pintaremos dos manos que se están dibujando la una a la otra. Si continúan así, en algún momento surgirá una persona.
En este caso, las manos las podemos comparar con el proceso por el cual el ser humano se desarrolla. Por último, necesitamos un marco que podemos imaginar como el lenguaje. Este remarcará el espacio donde es posible la creación del sujeto, ya que el lenguaje es un factor necesario para su desarrollo y al mismo tiempo definir un límite. Como escribir ya los diez límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. Con este ejemplo, podemos analizar cómo el lenguaje y la sociedad intervienen en nuestro desarrollo.
Cómo ve la importancia del lenguaje radica en que gracias a él es posible volvernos seres humanos.
Hay veces, Estrella, que en una conversación nos sentimos incómodos si tenemos que expresar nuestra opinión y, a lo mejor, tenemos que decir algo contrario a la persona que está hablando, nos da incluso miedo poder ser maleducados. Pero ¿cómo podemos expresar asertivamente nuestra opinión sin quedar mal o sin hacer quedar mal a alguien? A conversar de una manera armoniosa se aprende, se aprende practicando. El hecho de ser asertivo significa que uno encara la disensión hacia la resolución del conflicto. Aquí hay diferentes técnicas o mecanismos lingüísticos.
Por ejemplo, en muchas ocasiones algo que podemos decir a nuestros jóvenes: si vas a expresar una crítica a alguien, a un amigo o amiga, en lugar de hacer recaer toda la responsabilidad de la acción en el otro con un «tú», y esto te gustará porque tiene que ver con los pronombres personales, intenta formular la frase a partir de «yo». Por ejemplo, supongamos que hay un amigo que ha decidido por nosotros dos que vamos a ir al cine a ver tal película. Y nosotros empezamos a estar un poco hartos de que esa persona decida siempre. ¿Cómo se lo decimos sin ser bordes, sin ser rancios, pero sin dejar de decirlo? Una de las posibilidades es formularlo a partir del «yo» y decir: «Mira, yo a veces me siento un poco como si fuera medio tonta porque nunca puedo elegir», estoy haciendo un ejemplo banal.
Es decir, muchas veces el hecho simplemente de desfocalizar una queja desde el «tú» hasta el «yo» hace que la otra persona lo oiga de otra manera. Tiene que ver mucho con utilizar el lenguaje a modo de orfebre. Es decir, ser muy conscientes de que cómo decimos las cosas causa un efecto completamente distinto en nuestro destinatario. Y ahí incluso la selección de las palabras es muy relevante, porque no se trata de: «La idea general es esta», no. ¿Qué palabras estamos usando?
De hecho, algo que también utilizo a menudo con mis estudiantes es hacerles pensar: «¿Cuántas veces habéis estado en una conversación entre amigos muy estrechos o una conversación de pareja y la otra persona te ha dicho: ‘No, no es lo que me has dicho, es cómo me lo has dicho'». El cómo tiene una importancia fundamental y en los procedimientos de asertividad el cómo es muy importante. Así, por ejemplo, yo también suelo decir: «Es mucho más valiente, arriesgado, estimulante, en lugar de quejarte, hacer una petición». Esto es algo con lo que nos hemos encontrado todos en nuestra vida, alguien que se está quejando, con razón, probablemente, pero: «Nunca me dices que estoy guapo o guapa». Yo ya me siento criticada, luego me voy a poner a la defensiva, así que es más asertivo convertirlo en una petición.
«Oye, no sabes lo feliz que me hace cuando me dices que estoy guapo o guapa». Entonces, fíjate que tiene que ver también con un cambio de foco. En la petición, la responsabilidad está en el «yo», yo me hago responsable de que eso me hace feliz y te lo pido. En cambio, en la queja lo que estamos es lanzándole toda la responsabilidad al otro. Mira, otro mecanismo que me parece interesante es la conveniencia de ser concreto.
Por ejemplo, en mi experiencia como asesora con profesionales en las organizaciones, he percibido que, a menudo, en nuestras organizaciones, las instrucciones son muy genéricas. Por ejemplo, alguien acaba de incorporarse al equipo y pregunta: «¿Cómo tengo que hacer esto?». Y las respuestas que recibe son, y tú y yo podríamos jugar a completar esto: «Como quieras», «Como tú veas», «Tú mismo», o «Como siempre hemos hecho aquí». Es una falta de especificidad absoluta.
¿Qué hace? Que si la otra persona lo ha hecho mal, es su responsabilidad, pero yo no he dado ninguna indicación. Para el caso de los docentes: supongamos que un estudiante nos presenta un escrito, vamos a decir, mejorable. Hay dos opciones, devolver el escrito diciendo: «Este escrito es un desastre». Cuánto más constructivo sería decirle: «Tienes un texto de 15 líneas y he localizado 18 faltas de ortografía, tres de las cuales son muy graves.
Tienes que revisar el significado de tres palabras, porque las estás usando mal, y hay dos anacolutos, es decir, hay frases que debes reconstruir». Fíjate que ahora hemos sido mucho más asertivos, hemos sido mucho más concretos, y mucho más específicos. ¿Qué hemos hecho? Colaborar en la resolución del problema. Cuando los padres valoramos algo en nuestros niños, o cuando los profesores valoramos algo de nuestros estudiantes, es bueno especificar en qué sentido eso que han hecho ha sido valioso, porque eso les permite observar, advertir, que la persona que está evaluando o está valorando se ha fijado verdaderamente y se ha tomado el trabajo de salir de los tópicos, de las fórmulas, por decirlo así.
Así que, en un sentido más amplio, podríamos decir que la recomendación es, en la medida que puedas, sé concreto. Todos ellos son mecanismos que nos ayudan, como ves, a conversar de una manera más armoniosa para todos, todos ganamos con ello.
Cómo comunicarnos con asertividad
Te voy a dar unos consejos tanto si tu presentación es online como si es presencial, consejos para tu comunicación no verbal. Empezaremos con las presentaciones en persona, que tienen unas características específicas. La expresión facial, todo lo que haces con tu rostro, el rostro es el vehículo de nuestras emociones. Tienes que sentir tu discurso. No te olvides de sonreír.
Es un vehículo para que la gente te vea más amable y con mucha más pasión. Mira a tu audiencia. La mirada es el vehículo para conectar y atrapar a tu público. También utiliza tus manos. No caigas en el error de meterlas en los bolsillos.
Eso significa que no estás contento de estar dando esta presentación, que, en verdad, es muy importante.
Tenéis que gesticular a la altura de vuestro ombligo. Es la zona donde gesticulamos cuando algo nos importa, tenemos pasión y estamos seguros. No utilicéis gestos que distraigan a vuestra audiencia. Buscar las pelusitas de la americana, jugar con la alianza, ponerte bien constantemente el pelo.
.. Nuestra voz es un instrumento importantísimo y poderosísimo. Tenéis que utilizar un tono de voz directo y amable. Utilizad el ritmo y el volumen para enfatizar las partes más importantes de vuestro discurso.
No tengáis miedo de las pausas ni de los silencios. Hacen que no nos trabemos y no utilicemos muletillas. La postura refleja el grado de seguridad que tenemos con nosotros mismos. Tenéis que utilizar una postura erguida, con los pies anclados al suelo, que se vean esa seguridad, ese carisma y ese liderazgo. La imagen personal, la ropa y el peinado es lo primero que ve tu audiencia.
Vístete cómodo y sin olvidar cómo es tu audiencia.
Si son jóvenes, no te vistas de manera formal. Primero, el escenario: lo que pasaría desapercibido en la vida real cobra una relevancia importantísima en las videollamadas. Tenéis que utilizar un fondo neutro y bien iluminado. Si puedes utilizar algo que hable de ti, como libros, trofeos o cuadros, puedes utilizarlo, porque eso dará mucha información sobre tu personalidad y tu competencia.
Es bueno tener por ejemplo, un fondo neutro, bien iluminado y, además, la tonalidad es muy natural. También los gestos tienen que ser un pelín más enfáticos. Por ejemplo, si en persona utilizamos gestos a la altura de nuestro ombligo, ahora tenemos que subirlos un poquito más para que las personas vean nuestras manos y entiendan el mensaje que queremos transmitir.
Como vimos, la mirada nos conecta con nuestra audiencia y nuestro público. También, en las videollamadas, tenemos que mirar a la webcam.
No empecemos a mirar abajo, a nosotros, al compañero. Tenemos que conectar también con nuestra mirada a pesar de estar en una videollamada. No somos como los perros, que nos muestran su atención cuando mueven las orejas.
Necesitamos implicarnos y hacer entender a nuestra audiencia que la estamos escuchando. Por eso, hay un triple gesto que no solo transmite la idea de «escucha activa» al asentir, se ha comprobado que también hace que la otra persona se sienta más cómoda y que quiera compartir los detalles de esta presentación. Después de una videollamada de una hora, os habréis sentido muy cansados. Es normal, porque tenemos que implicarnos mucho más y no tenemos a la persona delante. Nuestros gestos, nuestra postura, nuestra sonrisa.
Tenemos que trabajarlos mucho más. De hecho, en psicología se ha acuñado el término «fatiga por Zoom», por esa implicación que debemos tener continuamente con nuestro lenguaje corporal.
Un buen truco para combatir la fatiga por Zoom es utilizar el poder de la ropa.
Vístete empoderado. No creas que los presentadores del telediario visten solo la parte de arriba y debajo tienen un chándal. Viste de manera empoderada. Si te pones un pijama para tu presentación, el cerebro pensará que tienes que descansar. Sin embargo, si vistes como si fueses a una oficina presencialmente, tu cerebro pensará que estás listo para la acción.
No dudéis en utilizar estas herramientas y estos consejos, porque, con ellos, haréis unas presentaciones de 10.
Orador no se nace, se hace. Tenéis que trabajar estos consejos para que vuestra comunicación sea efectiva y vuestra presentación, de 10.
Claves para Presentaciones Exitosas
Te voy a dar unos consejos tanto si tu presentación es online como si es presencial, consejos para tu comunicación no verbal. Empezaremos con las presentaciones en persona, que tienen unas características específicas. La expresión facial, todo lo que haces con tu rostro, el rostro es el vehículo de nuestras emociones. Tienes que sentir tu discurso. No te olvides de sonreír.
Es un vehículo para que la gente te vea más amable y con mucha más pasión. Mira a tu audiencia. La mirada es el vehículo para conectar y atrapar a tu público. También utiliza tus manos. No caigas en el error de meterlas en los bolsillos.
Eso significa que no estás contento de estar dando esta presentación, que, en verdad, es muy importante. Tenéis que gesticular a la altura de vuestro ombligo. Es la zona donde gesticulamos cuando algo nos importa, tenemos pasión y estamos seguros. No utilicéis gestos que distraigan a vuestra audiencia. Buscar las pelusitas de la americana, jugar con la alianza, ponerte bien constantemente el pelo.
Nuestra voz es un instrumento importantísimo y poderosísimo. Tenéis que utilizar un tono de voz directo y amable. Utilizad el ritmo y el volumen para enfatizar las partes más importantes de vuestro discurso.
No tengáis miedo de las pausas ni de los silencios. Hacen que no nos trabemos y no utilicemos muletillas. La postura refleja el grado de seguridad que tenemos con nosotros mismos. Tenéis que utilizar una postura erguida, con los pies anclados al suelo, que se vean esa seguridad, ese carisma y ese liderazgo. La imagen personal, la ropa y el peinado es lo primero que ve tu audiencia.
Vístete cómodo y sin olvidar cómo es tu audiencia. Si son jóvenes, no te vistas de manera formal. Primero, el escenario: lo que pasaría desapercibido en la vida real cobra una relevancia importantísima en las videollamadas. Tenéis que utilizar un fondo neutro y bien iluminado. Si puedes utilizar algo que hable de ti, como libros, trofeos o cuadros, puedes utilizarlo, porque eso dará mucha información sobre tu personalidad y tu competencia.
Como veis, en mi caso, tengo un fondo neutro, bien iluminado y, además, la tonalidad es muy natural. También los gestos tienen que ser un pelín más enfáticos. Por ejemplo, si en persona utilizamos gestos a la altura de nuestro ombligo, ahora tenemos que subirlos un poquito más para que las personas vean nuestras manos y entiendan el mensaje que queremos transmitir. Como vimos, la mirada nos conecta con nuestra audiencia y nuestro público. También, en las videollamadas, tenemos que mirar a la webcam.
No empecemos a mirar abajo, a nosotros, al compañero… Tenemos que conectar también con nuestra mirada a pesar de estar en una videollamada. No somos como los perros, que nos muestran su atención cuando mueven las orejas.
Necesitamos implicarnos y hacer entender a nuestra audiencia que la estamos escuchando. Por eso, hay un triple gesto que no solo transmite la idea de «escucha activa» al asentir, se ha comprobado que también hace que la otra persona se sienta más cómoda y que quiera compartir los detalles de esta presentación. Después de una videollamada de una hora, os habréis sentido muy cansados. Es normal, porque tenemos que implicarnos mucho más y no tenemos a la persona delante. Nuestros gestos, nuestra postura, nuestra sonrisa.
Tenemos que trabajarlos mucho más. De hecho, en psicología se ha acuñado el término «fatiga por Zoom», por esa implicación que debemos tener continuamente con nuestro lenguaje corporal. Un buen truco para combatir la fatiga por Zoom es utilizar el poder de la ropa.
Vístete empoderado. No creas que los presentadores del telediario visten solo la parte de arriba y debajo tienen un chándal. Viste de manera empoderada. Si te pones un pijama para tu presentación, el cerebro pensará que tienes que descansar. Sin embargo, si vistes como si fueses a una oficina presencialmente, tu cerebro pensará que estás listo para la acción.
La comunicación verbal y no verbal: el papel del inconsciente
Ahora que tenemos una idea más clara de lo que es comunicar, ya podemos empezar a trabajar. Ya sabemos que los agentes, el mensaje y todo lo que nos rodea forma parte de la comunicación, ¿pero en qué formas podemos comunicarnos? ¿qué alternativas tenemos? ¿cómo podemos ser conscientes de todas ellas?.
Lo cierto es que nunca podemos interactuar directamente con nuestros interlocutores, sino que lo hacemos a través de interfaces que tenemos a nuestra disposición. Esta limitación nos obliga a conocer estos interfaces para saber dónde debemos buscar la información.
Comencemos por considerar las fuentes, que es donde arranca el flujo de interacción. Para ello, pensemos en una comunicación hablada entre dos personas que quizá resulte el ejemplo más natural. A largo de ese diálogo seguramente se intercambiarán varias preguntas y respuestas, pero a pesar de ello, lo que generalmente se entiende por el contenido de la comunicación sólo representará el 7% de la información. Existe otro 38% de información que viaja con las palabras, pero que no atañe directamente al contenido.
Pero lo más importante es que el restante 55% está codificado en lo que llamamos comunicación no verbal. Entonces… ¿no deberíamos interesarnos por ese 93%?
En realidad son muchas y muy diversas las ciencias que deben integrarse para el estudio de la comunicación. Estas van desde el estudio del lenguaje y el uso de las palabras, de los signos, de su combinación, de las sociedades, del entorno… Todo ello siguiendo los axiomas comunicativos.
Cada una de ellas nos permite dibujar una parte. Lamentablemente, resulta imposible cubrir toda esta materia en un curso como éste. Son necesarios años de estudio para siquiera conocer algunos de sus conceptos, y más aún para ser capaces de analizarlos en detalle. Con todo, lo más importante para nosotros es comprender el origen de esa formación. ¿Hasta dónde llega el contenido que queremos transmitir?
¿podemos controlar todo que trasmitimos? ¿cómo podemos adecuar lo que transmitimos a lo que queremos comunicar? Antes de eso necesitamos saber que existen distintos canales y modalidades de interacción. Cada uno de ellos resultan más o menos apropiado, dependiendo del carácter de la comunicación. Así, consideraremos el habla y los sonidos, el lenguaje visual por las sensaciones táctiles como canales independientes.
Podemos tener experiencias individuales, de cada uno de ellos, complementarias o conjuntas y por eso la información que se transmite por cada uno de ellos puede llegar a ser complementaria. Las inconsistencias sin embargo, suelen percibirse como incómodas, raras, poco naturales… Así, si tiemblo mientras sonrío y canto nadie pensará que en realidad tengo miedo, lo más probable es que sea otra cosa, pero cierto es que ese movimiento también contendrá información.
Las modalidades, sin embargo, son algo más complejas ya que pueden asociarse al lenguaje no verbal, a la organización, al uso del espacio, del tiempo, el lenguaje corporal y otras fuentes de información que acompaña al lenguaje verbal propiamente dicho. En este sentido, lo verdaderamente interesante es analizar hasta qué punto son la razón y la emoción los que controlan cada uno de los canales en cada momento, y cómo comunicamos de forma consciente e inconsciente a través de cada modalidad. Si colocamos en un gráfico la razón o el inconsciente, junto a la emoción o el inconsciente, y los enfrentamos a través de los distintos canales y modalidades, podemos llegar a analizar la comunicación.
Típicamente la distribución más habitual es la que encontramos donde aquel famoso 55% se sitúa en la zona emocional, inconsciente y no verbal. Curiosamente, cuando consideramos los canales, ese porcentaje se reparte de desigual forma entre el rostro y el cuerpo.
Además, esta separación depende de los patrones sociales y culturales de cada uno de los interlocutores. Quizás hayas oído hablar de las expresiones corporales o te hayan dicho que con los brazos cruzados no pareces estar dispuesto a escuchar, y es que realmente nuestro cuerpo refleja de esta forma nuestro estado de ánimo. Lo hace de forma rápida y muchas veces casi imperceptible, sin embargo, aunque te parezca extraño, estas son universales y difíciles de mascarar. Si consideramos las faciales tendremos las siguientes que se relacionan directamente con las emociones de tristeza, alegría, miedo, enfado, disgusto y sorpresa, y una séptima denominada desprecio o desdén. Así, la expresión de nuestra cara modula el mensaje que transmiten nuestras palabras haciendo saber cómo nos encontramos.
Además, el hecho de que muchas se centre en el entorno de los ojos no es casual, pues bien nos dicen que tenemos tendencia a mirarnos a los ojos buscando el blanco de la esclerótica para generar una sensación de atención. Ese tipo de detalles son los que debemos conocer y aprender a interpretar. Así, podemos favorecer la sensación de atención, evitar reflejar disgusto o duda, o incluso de que quitarse la sonrisa nuestro interlocutor es cómplice o denota disgusto e incomodidad. Parecen trucos, pero sólo estamos analizando lo que nos dice la ciencia.
Licenciado en Psicología egresado de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República del Uruguay en 2006.
Psicoterapeuta y creador de contenidos educativos. Divulgador. Emprendedor digital con trayectoria desde 2007. Fundador de Espacio Gnosis, Ánima Psicólogos y director de LaWeb1, proyecto que unifica sus antiguos blogs temáticos de educación, salud y estilo de vida. Escribe sobre la intersección entre la mente humana, los negocios, estilo de vida y el bienestar.


