Infidelidad ¿Qué Tipo de Persona es Engañada Más a Menudo?

Nuevas Investigaciones Revelan el Papel de la Personalidad en la Infidelidad de la Pareja

La infidelidad es considerada una de las traiciones más devastadoras en las relaciones de pareja. A lo largo de los años, la investigación sobre este fenómeno ha examinado diversos aspectos: la frecuencia con la que ocurre, los factores dentro de la relación que pueden llevar a la infidelidad, y las características de las personas más propensas a cometer este acto. Sin embargo, uno de los elementos menos explorados ha sido la persona que no engaña, es decir, la víctima de la infidelidad. Aunque el comportamiento infiel de una pareja nunca es culpa de quien es engañado, comprender los factores que pueden influir en estas dinámicas es crucial. La investigación muestra que el engaño no solo daña a la relación, sino que también tiene un impacto profundo en la salud emocional de la persona que lo sufre. Cuanto más sepamos sobre los factores que contribuyen a este comportamiento, mejores serán nuestras posibilidades de reducir la prevalencia y el impacto de la infidelidad.

¿Quién Es Más Propenso a Ser Engañado?

Un estudio reciente realizado en 2020 por Meghna Mahambrey de la Universidad Estatal de Ohio aborda una pregunta fundamental: ¿A quién se engaña en las relaciones? Mahambrey se centró en identificar qué aspectos de la personalidad de una persona pueden hacerla más susceptible de ser víctima de una infidelidad por parte de su pareja. Este enfoque aporta una nueva perspectiva al campo de estudio, ya que hasta ahora la mayoría de las investigaciones han estado centradas en el infiel, sin considerar suficientemente las características de la persona engañada.

Metodología del Estudio

La muestra de participantes de este estudio fue amplia y representativa a nivel nacional, con un total de 1,577 personas adultas (de mediana edad y mayores), de las cuales 898 estaban casadas. Estos participantes completaron una entrevista telefónica y una encuesta de autoinforme. Entre los resultados obtenidos, un 19% de los participantes reportaron haber sido engañados en algún momento de sus vidas.

El estudio se basó en el modelo de los Cinco Grandes Rasgos de Personalidad, el cual evalúa 26 rasgos distintos que definen las características principales de una persona:

  1. Apertura: Involucra ser aventurero, curioso, creativo e intelectual.
  2. Conciencia: Se refiere a ser responsable, organizado, trabajador y fiable.
  3. Extraversión: Características como ser sociable, extrovertido, animado y dinámico.
  4. Agradabilidad: Involucra ser cálido, empático, cooperativo y amable.
  5. Neuroticismo: Implica ser susceptible a la ansiedad, la preocupación, el mal humor y la inestabilidad emocional.

Además de los rasgos de personalidad, el estudio también evaluó otros factores como la edad, el nivel educativo, el género, la raza/etnia y la religiosidad de los participantes. Los investigadores se interesaron en ver si existía una correlación entre estos rasgos y la probabilidad de que la pareja de un individuo cometiera una infidelidad.

Principales Hallazgos

Uno de los hallazgos más interesantes de este estudio fue que, independientemente de los factores mencionados (como edad, género y nivel educativo), las personas que mostraban bajos niveles de conciencia (es decir, eran más descuidadas, menos organizadas y responsables) tenían más probabilidades de ser engañadas por su pareja. Esta falta de conciencia podría crear tensiones dentro de la relación, generando conflictos sobre la gestión de responsabilidades diarias como las tareas del hogar, las finanzas o la atención a los compromisos personales y laborales.

En la submuestra de individuos casados, el patrón se repitió en cuanto a la conciencia, pero también se observó una correlación con la agradabilidad. Las personas más amables y comprensivas (es decir, aquellas que son más cariñosas, cooperativas y tolerantes) también eran más propensas a que su cónyuge cometiera una infidelidad. Esto podría explicarse por el hecho de que una persona agradable podría ser vista como más dispuesta a perdonar, lo que envalentonaría al infiel a cometer el acto con la expectativa de que las consecuencias serían mínimas.

¿Qué tipo de persona es engañada más a menudo?

¿Qué Significan Estos Resultados?

Es crucial destacar que estos hallazgos no deben interpretarse como una justificación para culpar a la víctima de la infidelidad. Aunque existen correlaciones entre ciertos rasgos de personalidad y la probabilidad de ser engañado, la responsabilidad última siempre recae en la persona que engaña. La infidelidad es una violación de la confianza, y es la pareja infiel quien es responsable de sus acciones.

Dicho esto, algunos de los resultados sugieren que ciertas características de la personalidad pueden jugar un papel importante en la dinámica de la relación. Por ejemplo, tener una pareja más agradable podría llevar a que el infiel se sienta menos culpable por la transgresión, debido a la creencia de que su pareja será más indulgente. Asimismo, una persona con baja conciencia podría generar tensiones y estrés debido a su falta de fiabilidad y organización, lo que podría aumentar el conflicto y contribuir indirectamente a un ambiente en el que la infidelidad sea más probable.

Relación con la Satisfacción Marital

Otros estudios previos, como el de Shackelford et al. (2008), han mostrado que las personas que describen a sus parejas como menos conscientes y menos agradables tienden a reportar una menor satisfacción marital. Este dato es clave, ya que la insatisfacción dentro de la relación puede ser un factor que empuje a uno o ambos miembros de la pareja hacia la infidelidad.

Además, investigaciones de Schmitt (2004) sugieren que las personas con bajos niveles de conciencia y agradabilidad son más propensas a cometer infidelidades. Por lo tanto, no es sorprendente que estos mismos rasgos puedan jugar un papel en las personas que son víctimas de la infidelidad.

Implicaciones Prácticas

Los resultados de este estudio tienen importantes implicaciones para las parejas y los terapeutas. Si bien no se puede predecir ni controlar por completo la probabilidad de que alguien sea engañado, los estudios sugieren que trabajar en la conciencia y la agradabilidad puede ser beneficioso para fortalecer una relación. Ser más consciente implica asumir responsabilidades, ser organizado y fiable, lo que puede reducir el estrés y los conflictos dentro de la relación. Ser más agradable, a su vez, fomenta un ambiente de confianza y cooperación, lo que podría reducir la tentación de la infidelidad.

Conclusión

Aunque no podemos cambiar las acciones de nuestra pareja, podemos influir en la calidad de nuestra relación trabajando en nuestras propias características de personalidad. La conciencia y la amabilidad son claves para una relación sólida y saludable. Estos estudios muestran que, si bien no se puede evitar que alguien engañe, cultivar un entorno de confianza, responsabilidad y afecto puede reducir las probabilidades de que la infidelidad ocurra. En última instancia, lo que importa es construir una relación basada en el respeto mutuo, la comunicación abierta y la sinceridad.

Este tipo de investigaciones aporta valiosa información sobre cómo la personalidad de las personas influye en la dinámica de las relaciones y nos ayuda a comprender mejor las complejidades del comportamiento humano en el contexto de la infidelidad.

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