1. El arte de la resiliencia en un mundo en llamas
El año 2025 amaneció bajo el signo de lo que muchos llamaron una «policrisis»: proteccionismo exacerbado, conflictos geopolíticos y una disfunción parlamentaria que parecía insalvable. Sin embargo, para una Casa que ha navegado desde las Guerras Napoleónicas hasta las revoluciones de 1848, el tumulto no es más que el telón de fondo de la verdadera historia: la resiliencia estructural.
Bajo los principios de Concordia, Integritas, Industria, el 2025 no fue el año del colapso, sino el de la capacidad de absorción de choques. Mientras el ruido mediático predecía el fin de la globalización, los mercados capitalinos demostraron que la solidez de los balances privados y la adaptabilidad de las cadenas de suministro pesan más que la retórica incendiaria. Esta es la lección de nuestra dinastía: la resiliencia siempre triunfa sobre el heroísmo táctico.
2. El mito de la caída del dólar: El «Día de la Liberación» y los dos Kevins
A principios de año, el consenso apostaba por la «muerte estratégica» del dólar, especialmente tras el impacto inicial del 2 de abril, el llamado «Día de la Liberación» arancelaria de la administración Trump. La volatilidad fue real: el billete verde retrocedió un 7% en términos comerciales ponderados, pero el descalabro fue mucho más agudo frente a divisas refugio, cayendo un 13% contra el euro y un notable 14% frente al franco suizo.
No obstante, la historia financiera es un espejo circular. En 2017, durante el primer mandato de Trump, el dólar sufrió una caída de magnitud similar para luego repuntar con vigor. Los mercados de divisas son máquinas de eficiencia que descuentan la política mucho antes de que se convierta en ley. De cara a mayo de 2026, la atención se desplaza ahora hacia la sucesión en la Reserva Federal, donde nombres como Kevin Warsh y Kevin Hassett sugieren una transición hacia una política más acomodativa que podría redefinir el régimen monetario.
«La idea de una desaparición estratégica del dólar está sobrevalorada. Históricamente, tras periodos de duda extrema y transición política, la divisa estadounidense ha demostrado una capacidad casi biológica para recuperar su hegemonía».
3. El fin del excepcionalismo: La fragmentación de los «Siete Magníficos»
El 2025 marcó el agotamiento de la concentración extrema que definió la década anterior. El impulso de la Inteligencia Artificial (IA) no desapareció, pero se fragmentó. Por primera vez, cinco de los «Siete Magníficos» no lograron superar al mercado general.
Este fin del «excepcionalismo estadounidense» es, paradójicamente, una señal de salud sistémica. Hemos visto una rotación hacia sectores largamente olvidados, como la banca global —que se coronó como el grupo industrial de mejor desempeño— y los semiconductores fuera de EE. UU. Un mercado con una base de ganancias más amplia es un mercado menos vulnerable a las correcciones sistémicas de un solo sector tecnológico.
4. El «espejismo» de la IA y los acuerdos circulares
La comparación entre la euforia actual por la IA y la burbuja dot-com del año 2000 ya no es una advertencia, sino un análisis de realidades paralelas. Desde Edmond de Rothschild AM hemos observado con cautela los «acuerdos circulares» (mega-deals) entre gigantes como OpenAI, Nvidia y Oracle. En estos esquemas, los ingresos son generados por los propios proveedores de tecnología que financian la infraestructura, no por los usuarios finales que aún luchan por monetizar la herramienta.
Estamos en la fase de «dolores de crecimiento» de la infraestructura. Mientras se construyen centros de datos a un ritmo frenético, surgen obstáculos físicos y financieros que el mercado ignora bajo su propio riesgo: el suministro energético insuficiente para alimentar la computación y los primeros incidentes de tensión en el mercado de crédito privado, que se ha convertido en la fuente principal de financiación para estas infraestructuras.
Trio de riesgos para 2026:
- Burbuja de IA: La brecha entre el gasto masivo en capital (Capex) y la generación real de flujo de caja para el usuario final.
- Déficit público: El ensanchamiento de la deuda en las principales economías del G7, exacerbado por políticas fiscales expansivas.
- Suministro energético e incidentes crediticios: La incapacidad de la red eléctrica para seguir el ritmo de la IA y la fragilidad de los préstamos en el sector de crédito privado.
5. El despertar de Europa: El círculo virtuoso de Alemania
La verdadera sorpresa contraintuitiva para 2026 no surge de Silicon Valley, sino del corazón del Viejo Continente. Alemania ha iniciado un giro doctrinal histórico: el abandono de la austeridad por un plan de inversión masivo de 500.000 millones de euros.
Este plan, junto al reasentamiento de la defensa a través del programa ReArmEU, está configurando lo que llamamos un «círculo virtuoso». El aumento de la inversión impulsa los libros de pedidos, lo que eleva la utilización de la capacidad y, finalmente, la productividad. Tras un 2025 donde el crecimiento de los beneficios por acción (EPS) fue plano, las proyecciones para 2026 apuntan a un crecimiento del 12%. Con una valoración atractiva de 14.5x P/E frente al 22x de Wall Street, Europa está posicionada para superar a los EE. UU. por segundo año consecutivo.
6. Bitcoin vs. Oro: El veredicto de la historia frente al código
El veredicto de 2025 sobre los activos de refugio ha sido inapelable. El oro reafirmó su estatus como el activo sin pasivos por excelencia, alcanzando los $4.300 por onza, un incremento de dos tercios en el año. Por el contrario, Bitcoin cayó un tercio desde sus máximos de octubre, confirmando que no es un refugio contra la inflación, sino un activo de riesgo especulativo con una alta beta correlacionada con la tecnología.
Para nuestra Casa, el oro no es solo un metal; es el activo con el historial más largo de la humanidad. En tiempos de desorden monetario y dudas sobre la independencia de los bancos centrales, la tangibilidad y la ausencia de riesgo de contraparte del oro prevalecen sobre la volatilidad algorítmica de los criptoactivos.
7. Mirando hacia 2026 con optimismo estratégico
Al cerrar este capítulo, la lección fundamental de 2025 es que los fundamentos económicos aún importan. La resiliencia de la economía global ha demostrado ser mucho más robusta que la fragilidad de la política partidista. De cara a 2026, la «soberanía estratégica» y la diversificación hacia activos infravalorados serán las únicas divisas seguras.
En un régimen de mercado donde la computación parece dominarlo todo, ¿estamos subestimando el valor de la inteligencia humana y el juicio histórico para preservar nuestra riqueza?
Licenciado en Psicología egresado de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República del Uruguay en 2006.
Psicoterapeuta y creador de contenidos educativos. Divulgador. Emprendedor digital con trayectoria desde 2007. Fundador de Espacio Gnosis, Ánima Psicólogos y director de LaWeb1, proyecto que unifica sus antiguos blogs temáticos de educación, salud y estilo de vida. Escribe sobre la intersección entre la mente humana, los negocios, estilo de vida y el bienestar.