La piel de las manos está especialmente expuesta a agentes agresivos. Es la que más sufre el contacto a diario de sustancias como jabones, detergentes, sustancias químicas diversas como desinfectantes, combustibles y elementos ambientales como los rayos UV, y el frío o calor con baja humedad.
Cómo hidratar bien las manos
- Todos estos factores individualmente o combinados propician la pérdida significativa de la hidratación natural tanto de palmas como del dorso de las manos.
- Esta situación se puede agravar provocando la aparición de pequeñas hendiduras en la piel que se pueden convertir en grietas y heridas más serias si no son tratadas adecuadamente. Con esto se dificulta tareas sencillas como la manipulación de objetos y el contacto con agua y jabón.
- Hay otros elementos que pueden desencadenar problemas en la piel de las manos como ser alergias a una determinada sustancia o afecciones específicas como dermatitis por contacto.
- Asimismo la piel –del cuerpo en general- puede perder su hidratación por carencias o desequilibrios nutricionales –escaso aporte de ácidos grasos y agua-, los cuales se corrigen con una correcta alimentación.
- En cualquier caso se impone la consulta al dermatólogo para diagnosticar con certeza la causa e instaurar un tratamiento adecuado.
- Un hecho adicional que predispone es el tipo de piel, ya que las secas y en especial en personas de piel clara tienden a sufrir más este cuadro. El factor genético también influye.
- Para recomponer la hidratación perdida se puede recurrir a las cremas especiales para manos con componentes específicos. También a productos humectantes o nutritivos en general para el cuerpo.
- En el mercado existen artículos de diferente nivel de hidratación y diversa calidad; en general debe tener al menos algún ingrediente como la miel, avena, aloe vera, aceite de almendras, glicerina y caléndula.
- Es trascendente que el producto permanezca en contacto con la piel el mayor tiempo posible.
- Para ello conviene aplicar la crema por las noches luego del último lavado -con un jabón neutro y un suave secado-, colocando una generosa capa de producto y en lo posible introducir las manos en guantes de goma o látex para no ensuciar la ropa de cama y permitir un mayor aprovechamiento de los componentes.
- También se pueden emplear preparados de origen casero, por ejemplo agregando azúcar de mesa a la crema hidratante para facilitar la exfoliación y ayudar a la absorción de los nutrientes.
- Da buenos resultados lavarse con un chorrito de leche común no enjuagar –al secarse la piel se suaviza-.
- También se puede recurrir a aceite de almendras, miel y jugo de limón en partes iguales.
- Después de masajear y dejar reposar por unos 10 minutos, se enjuaga y seca cuidadosamente.
Licenciado en Psicología egresado de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República del Uruguay en 2006.
Psicoterapeuta y creador de contenidos educativos. Divulgador. Emprendedor digital con trayectoria desde 2007. Fundador de Espacio Gnosis, Ánima Psicólogos y director de LaWeb1, proyecto que unifica sus antiguos blogs temáticos de educación, salud y estilo de vida. Escribe sobre la intersección entre la mente humana, los negocios, estilo de vida y el bienestar.